
Si te preguntaran cómo definirías la sonrisa perfecta es muy probable que tu contestación fuera algo similar a dientes blancos. Pero, ¿sabías que en Japón el concepto de sonrisa perfecta dista mucho del occidental? Para el país del sol naciente pintarse los dientes de negro es sinónimo de belleza.
Esta curiosa tradición se conocía como Ohaguro, y era muy popular en la sociedad de Japón, que la practicó desde la prehistoria hasta la época Meiji, principios del siglo XX. Normalmente eran las mujeres de la aristocracia las que ennegrecían su dentadura como signo de belleza, riqueza y madurez sexual. Esta moda también se empezó a utilizar en aquellas niñas casi mujeres que estaban «listas para el matrimonio». Otras teorías declaran que esto se hacía por cuestión de sumisión. Esta tendencia también se extendió entre los nobles y samuráis, mientras que los vagabundos y los más pobres lo tenían prohibido.
La solución con la que teñían los dientes estaba hecha con acetato férrico, que se lograba disolviendo hierro en vinagre, y mezclado con sake y té. El acto de ennegrecer los dientes era celebrado por toda la familia como un acontecimiento de felicidad y dicha.
¿Qué te parece esta curiosa tradición que se practicaba en Japón?











