Las enfermedades bucodentales se pueden transmitir de unas personas a otras a través de la saliva. Por ello acciones tan simples como besar a nuestra pareja, limpiar el chupete de nuestros hijos con la boca, comer de la misma cuchara, soplar la comida del pequeño para enfriarla, etc. pueden suponer un riesgo de contagio al ser un vehículo a través del cual viajan las bacterias y gérmenes.
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